“Valores, respeto y recompensa”

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La semana pasada se recuperó y dio sepultura al último de los secuestrados israelíes en Gaza. Ran Gvili, un héroe de esta triste historia. Al regresar a Israel, da por terminada una triste etapa de este conflicto que no termina.

La casualidad no existe en el devenir de los acontecimientos que involucran a Israel y los judíos, a todos los seres humanos como individuos, como entidades colectivas. Una interesante y peculiar asociación de fechas y eventos configuran la prueba evidente de la intervención divina en nuestras vidas.

El fin del conflicto armado, un cese al fuego serio, y el inicio de la devolución del resto de los rehenes ocurrió en octubre de 2025, en la fecha de Hoshaná Rabá, el Día de la Gran Salvación según el calendario judío, y también vísperas de Simjat Torá, la misma festividad en la cual ocurrieron los eventos del 7 de octubre de 2023. Una curiosa combinación de momentos.

El valor de la vida y el respeto a los cuerpos sin vida constituyen valores supremos del Judaísmo y de la sociedad israelí. Israel es un país muy politizado, con muy fuertes enfrentamientos entre todos los actores del quehacer diario en todas las esferas de acción. Ha habido muchas críticas a la conducción de las hostilidades, muchas inculpaciones. La victoria israelí sobre Hamás, la desconfiguración de Hezbolá en el Líbano, la nueva percepción que se tiene sobre Irán y sus amenazas, no se consideran los pilares de una victoria sobre los enemigos declarados. El logro fundamental para todos ha sido que se haya rescatado a todos los rehenes, vivos algunos y lamentablemente fallecidos otros.

Ran Gvili Facebook

El retorno de los restos de Ran Gvili marcó el cierre de una etapa muy dura para la sociedad israelí
(Foto: Facebook)

El regreso a casa de Ran Gvili para ser enterrado en Israel es un evento de singular trascendencia. Completa el regreso de todos, y confirma el espíritu de Israel y de todo el pueblo judío respecto al honor que se le otorga a las almas y sus cuerpos. Y ocurre justo en una semana en la cual la porción del Pentateuco que se lee toca el tema.

José, el hijo de Jacob que fue vendido por sus hermanos y llegó a convertirse en el hombre más poderoso de Egipto después del Faraón mismo, le pidió a sus hermanos y descendientes que quería que sus restos fueran sepultados en Canaán cuando los hebreos fuesen liberados de la esclavitud de Egipto. Anteriormente, su padre Jacob, antes de morir en Egipto, también le pidió a él, a José, que debía ser enterrado en Canaán, en Mearat Hamajpelá, la cueva de Majpelá, donde yacen los restos de todos los patriarcas.

José, aún a sabiendas de lo incómodo que sería hacerle tal petición al Faraón, cumplió con el deseo de su padre. Jacob fue enterrado por su hijo, José. Años más tarde, José fue sacado de Egipto, según se relata en la porción semanal de la Torá señalada anteriormente, por el mismo Moisés.

El respeto a los valores, la ejecución de estas voluntades póstumas y su principio fundamental tienen su recompensa. Moisés, el profeta más grande de Israel cumplió con una promesa centenaria. Al morir, fue sepultado por Dios mismo.

La guerra desatada el 7 de octubre de 2023 ha sido uno de los episodios más difíciles del Israel de nuestros días, y de los judíos que se identifican con este pequeño, sufrido y exitoso país. La victoria lograda no se percibe como tal por muchos israelíes. Tantos rehenes sufriendo con sus familiares en vilo, un rescate de vivos y muertos siempre desesperante. Tantos fallecidos en las hostilidades, y tantos entierros de jovencitos caídos en el cumplimento de un deber desatado por la crueldad de un enemigo que considera el horror y la muerte como la victoria misma.

Una sociedad muy golpeada por los acontecimientos, y por la presión internacional dirigida hacia la parte equivocada, no ha claudicado en sus principios. También esta semana pasada el primer ministro, durante el funeral de Ran Gvili, informó que el embargo parcial del suministro de municiones a Israel causó una pérdida innecesaria de vidas de soldados. Un golpe más para un Israel que se ha sentido muy solo durante estos últimos dos años.

Contra viento y marea, todos en Israel lucharon por el regreso de los rehenes. Los vivos para ser atendidos y consentidos, compensados en lo incompensable. Los fallecidos para que tuvieran honorable sepultura.

La petición de Jacob a José fue cumplida. José fue recompensado por el mismo Moisés, quien cumplió con su petición. Moisés fue recompensado nada más que por Dios mismo. No cabe duda de que todo Israel será recompensado también por el Todopoderoso…

Es cuestión de tener valores, respetarlos y recibir la recompensa cuando sea el momento.

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